RELATOS

Una vez iniciado el movimiento supe que no habría marcha atrás, sería difícil regresar a aquello que fui. Hoy soy otro ser: curtido, compañero del esfuerzo, amante de mis kilómetros. Sólo el fin de mis días debería obligarme a parar: ese es mi pequeño sueño.

lunes, 24 de abril de 2017

VIERNES 21: OTROS BUEN REMATE DE SEMANA

El viernes pasado volvía a entrenar lo que suponía la 21ª sesión seguida en 20 días, y es que desde aquel viernes 31 de marzo y el sábado 1 de abril, que había utilizado como descanso previo a la competición en el V Reto Victor Araque de Jamilena, no había dado a mi cuerpo reposo. Paradójicamente y como ya ha ocurrido otras veces conmigo, esa ausencia de parada, eso sí, intercalada con sesiones suaves, ha supuesto lo que creo que es una buena mejora de mi condición física.

Estaba claro que los 115 kilómetros alcanzados en la anterior semana eran imposibles de repetir en esta, pero bien es cierto que tampoco pretendía eso. Así que el viernes llevé a cabo una sesión intermedia en cuanto a ritmo y baja en cuanto a kilometraje, 8 kilómetros, que no fue muy satisfactoria en cuanto a sensaciones (me encontraba muy perezoso y algo cansado), pero ya sé lo que ocurre en los preámbulos de la competición cuando último las últimas sesiones suaves: precisamente eso, que mi cuerpo me dice que está cansado y que quiere reservarse.

Cerraba con unos 90 kilómetros y una buena carga acumulada en abril, necesaria para lo que se me viene encima el 7 de mayo, ni más ni menos que 63 kilómetros que no era preparado como tales (con tiradas largas) y que me dan un poco de miedo.

En cuanto a Mercedes, su carga de trabajo había sido considerablemente menos exigente, con tan sólo tres sesiones en la semana, eso sí, con la buena tirada de casi 34 kilómetros hecha en Linares el domingo ella había hecho gran parte de sus deberes, completados con dos sesiones, la del martes y la del jueves, intensa ésta última, que le permitían llegar a los 56 kilómetros.

Además, el domingo teníamos el último test antes del Ultra Trail de los Castillos, un trail, en este caso poco exigente en Casares (Málaga), con 24 kilómetros y algo más de +1000 de desnivel positivo.


viernes, 21 de abril de 2017

JUEVES 20: YENDO SUELTO CON MERCEDES. NOTO QUE AVANZO

Ayer fue un buen día, me encontraba suelto, sentía que han habido avances, los cuales habrá que refrendar (tendré oportunidades para ello). Aún así el entreno fue bien sencillo, el circuito de los Cerros de la Aguzadera, en su versión un poco más larga y al llegar a la rotonda de la Avenida de las Tinajas tirar hacia el Parque Cervantes, aunque fuera de paso y de ahí a casa. El ritmo fue vivo desde el comienzo y Merche no fue muy cómoda pero se fue habituando. El caso es que hicimos algo más de 10 kilómetros en 56 minutos, buen entreno para ella y sumar para mi.

Con el mini entreno que voy a hacer dentro de un rato espero cerrar una fructífera semana con unos 91 kilómetros y que suponen la frontera de cara al Ultra Trail de los Castillos de dentro de dos semanas. Toca bajar el pistón que hay que tomarse en serio dicha prueba y no iré de liebre.

Merche ha alcanzado unos 56 kilómetros que están bien para el momento en el que nos encontramos, aunque sólo haya hecho 3 sesiones.

MIÉRCOLES 19: MINITRAIL PARA CARGAR LAS PIERNAS

El miércoles tenía las pilas cargadas para volver a prueba las Sportiva Bushido, y eso hice. Las metí por caminos para luego subir por la vertiente este a la parte de atrás del Cerro del Ángel, para luego bajar a la vía de servicio, subir por el carreterín dicho cerro pero en seguida casi escalar la sendita de 200 metros que lleva a lo más alto, y de ahí a bajar por el sendero de la zona sur. Ya abajo me tiré por terreno de labranza y de siembra, para no ir por asfalto y terminar de cargar un poco más las piernas, pero me sentó bien. Calculo que unos 8,5 kilómetros bien empleados.

Merche se fue a nadar y no tuvo sesión activa.

 


MARTES 18: ENTRENO CON MERCEDES ALGO CANSADO

El martes sí era el día en el que corríamos juntos, y tomamos rumbo a una zona del pueblo donde no solemos patalear mucho, la del Camino de las Casas de Santa María y el Camino de Don Bernardo. Pero empezamos por el Camino del Peral y cuando llegamos al final del carril bici tomamos la senda que va por la parte alta del cementerio para luego derivar directamente a la Finca La Gatera. No iba disfrutando, como suele ocurrir últimamente los martes, me hallaba cansado. Merche tampoco iba muy bien, pero al menos no hacía mucho calor  y se podía correr a gusto. No teníamos prisa y estamos casi de tapering con lo que el entreno no se hizo desagradable, eso sí en la parte final comencé a sentir cierta carga en los isquios que no me gustó, y ya hacía tiempo que esa zona no me molestaba. En cualquier caso fue poca cosa y no me preocupó mucho.

Salieron unos 11 kilómetros hechos a ritmo suave.


LUNES 17: ENTRENO DE MÁS LUCES QUE SOMBRAS

El pasado lunes salía a correr por la tarde con buenas dosis de motivación. El fin de semana había propiciado un sentimiento de bienestar, de creer en que estoy haciendo bien las cosas ahora, y eso ayuda a mi estado de ánimo. Así que enfilé el camino que me llevaba a la senda sur del Cerro del Ángel y con mis zapatillas de asfalto subí a buen ritmo por la empinada cuesta, sin grandes esfuerzos pero sin tampoco tomármelo a broma. Allí en lo más alto noté que las piernas se resentían después de bastantes sesiones seguidas sin darles descanso (de eso se trata), pero en la bajada por el carreterín, felizmente recién asfaltado, recuperé las sensaciones sin dificultad, y cuando enfilé por la vía de servicio sentido Madrid, me puse "a correr" metiendo tres marchas más. Comprobé que me encuentro mejor a las primeras de cambio; incluso ya por el camino que yo llamo de los Cerros de la Aguzadera, desgastado por mi de tanto pisarlo, noté como salía algún que otro caballo inesperado de potencia, sorpresa a mi favor. El regreso lo alargué por el Carril del Yeso, el cual transité a buena cadencia y alargué yéndome por el camino que sale a la izquierda y que lleva a la Salida del Peral, pero no llegué tan lejos, ya que tomé luego a la derecha para entrar por la zona alta de urbanizaciones que hay cerca de casa. Buen entreno el que me salió en el que noté brio y cierta carga, pero en el que ganaron claramente las buenas sensaciones a los viejos fantasmas, que últimamente parece que están algo desanimados y no se dejan ver. Ya no hablo, ni quiero hablar, de pozo.

Sumé unos casi 11 kilómetros bien empleados

Merche se dio su oportuno descanso y no salió.

lunes, 17 de abril de 2017

DOMINGO 16: 33,4 KILÓMETROS CON TORO INCLUIDO

Era una sensación casi extraña, al menos casi olvidada, esa de acostarme con ganas de comerme muchos kilómetros al día siguiente. Las piernas están comenzando a pedirme guerra y tengo ese sentimiento poco habitual de notar ganas por competir, ¡buena señal!. Me acosté temprano, y es que cuando llegan las 22 horas me siento bastante cansado últimamente, y a las 07:30 ya estaba en pie desayunando. Merche tardó algo más en desperezarse, y entre esperar a que se tomara su desayuno y ultimar los preparativos en forma de mochila y avituallamientos, no pudimos salir hasta las 08:30 horas

Sobre el papel un recorrido que pintaba bonito: salida por Camino de Vilches, para coger después la JA-5102 dirección hacia el Embalse de las Fernandinas, desviando hacia el Complejo "Las Garzas", pasar por los viveros, subir el Cerro de Las Mancebas, por el Camino del Radio Faro, Urbanización de La Cruz, tirar rumbo norte por unas sendas inexploradas por mi parte, y hacer una especie de circuito que se adentraba en los montes que hay entre Guarromán y Linares, pasar por la carretera que une estas dos localidades, ya de vuelta, acabar en la Urbanización de La Cruz y de ahí a Linares; 33 kilómetros tenían la culpa...

Salgo cargado con mi mochila, en el caso de ella su chaleco, cogiendo el Camino de Vilches y pronto sufro un Deja vu, y es que compruebo que a Merche le cuesta coger el ritmo, como ya ocurriera en alguna mañana que otra allá en Linares en el verano pasado, justo por el mismo camino. El caso es que necesita 3 o 4 kilómetros para coger sensaciones hasta que nos vemos subiendo por la cuesta pronunciada de la carretera que lleva a Las Garzas. Vamos bien, sin prisa pero sin pausa. Llegando al cruce que nos permite elegir si seguimos hacia Las Fernandinas o tiramos hacia Las Garzas, nos alcanza un corredor con quien entablamos conversación, resulta ser otro corredor de montaña, afincado en Girona pero con claro acento linarense. Vamos juntos hasta casi el complejo deportivo, justo hasta el momento que le invito a que siga a su ritmo ya que le vamos frenando. Hasta ese momento el ritmo medio debe ser en torno a 6´20´´ no menos, pero como decía, eso no importa. Cogemos el camino asfaltado que nos lleva a los invernaderos y viveros, zona que conocemos aunque nunca he llegado hasta allí por dicho camino. Voy tan suelto que en varios momento me siento agradecido y es que estoy disfrutando como hacía mucho tiempo que no disfrutaba. Alcanzamos el camino que lleva a Guarromán, ya en los invernaderos y cogemos la senda que bordea el cerrillo que nos acercará a la subida por el Camino Radio Faro, y es ahí donde Merche me echa un par de fotos que están colgadas en la wikiloc, y es que la aplicación descargada en el móvil de esta página, es fabulosa porque nos permite seguir la ruta a la vez que nos deja añadir fotos a la experiencia.

Subimos el Cerro de las Mancebas casi en un abrir y cerrar de ojos, pese a que ya hace calor; Merche no anda ni un solo metro, todo corriendo y ni nos enteramos, ¡hemos llegado a las antenas!. Unos pocos minutos después ya estamos en la Urbanización La Cruz y en esta parte del recorrido kilómetro 15 toca ir con cuidado y mirar el móvil porque no mel o conozco. Efectivamente, nos cuesta bastante encontrar la senda por donde tenemos que bajar, pero finalmente conseguimos disfrutarla..., al menos durante unos minutos. Pero un kilómetro más abajo la senda se difumina y terminamos perdiéndonos, nos encontramos y continuamos por una escorrentía, marcada como camino erróneamente, pero conseguimos avanzar; el ritmo ha decaído con tanta incidencia, pero no nos importa mucho. Finalmente logramos continuar por un caminín mejor marcado, aunque no se han terminado ahí las incidencias...

En el 17 llegamos a un cruce y vemos senderistas, pero nosotros hemos de continuar hacia la Mina Juanita, la cual encontramos no muy lejos de allí, en un montón de caminos interlazados. El caso es que allí nos topamos con una valla justo en el camino y rodeamos, buscamos, entramos por otra valla lateral adentrándonos en el camino marcado, sin caer en la cuenta que hay muchas razones por las que poner un obstáculo para que la gente no entre..., una de ellas podría ser para evitarles peligros...

El camino es bonito y no caemos en la cuenta de que hay bebederos entre las ruinas de edificios que antaño fueron explotaciones mineras. Es entonces cuando a unos 100 metros vemos un montón de ganado, son toros y vacas, y  en Jaén toro significa toro de lidia la mayoría de las veces, así que continuamos por el camino con la adrenalina disparada, tanto que nos disfrutamos de un precioso tramo en cuesta lleno de jaras; Merche va contrariada diciéndome que nos hemos metido en un lío, pero pronto nos topamos con una nueva malla de alambre en el camino, ¡ya está!, ¡solucionado!, ya salimos de la finca privada; arrastramos el culo para pasar por debajo y no necesitamos más de 10 segundos para ver ante nosotros un pedazo toro pasar justo por donde tocaba ir. Merche se da media vuelta arrastra el culo y entra (o sale) de la finca a la voz de ya, yo hago lo propio y toca decidir qué hacer. O cambiamos el recorrido buscando un camino de los muchos que salen por allí, o bien volvemos sobre nuestros pasos hasta Mina Juanita y ya allí vemos. Finalmente hacemos esto último, volvemos a pasar cerca de la manada de reses y alcanzamos la mina, salimos de la finca privada y nos hallamos en el cruce de caminos. No me cuesta buscar una ruta alternativa desistiendo del recorrido original; hemos de ir por el camino que sale de frente, que paradójicamente es el que habríamos traído de vuelta en la ruta inicial; ese camino nos lleva a la carretera, y ya vamos respirando aliviados sintiéndonos en camino público, eso sí rodeados de fincas privadas. Llegamos a la carretera justo un poco antes de la Urbanización de San Roque, toca subir y mucho, pasamos la urbanización y nos dirigimos hacia la Urbanización de La Cruz, cogiendo una senda que sube ligeramente. Esos son los momentos más complicados para Merche, que lleva bastante calor y 25 kilómetros a las espaldas. Terminada la senda cogemos el carreterín hacia la urbanización para luego tomar el Camino de la Virgen, recorrido que conozco bien de haberlo hecho en infinidad de ocasiones, la primera vez en aquella sufrida Media Maratón de Linares de 2009. Mercedes se ha recuperado ya y cogemos ritmo en ligera pendiente negativa, nos ponemos por debajo de 6´, por debajo de 5´30´´ y alcanzamos la Ermita de la Virgen de Linarejos justo cuando llevamos 31 kilómetros. Bebemos agua fresquita de la fuente y el resto ya fue un paseo por las cuestas de San José hasta la casa de mis suegros. Finalmente 33,4 kilómetros en poco más de 4 horas, pero computando todo tipo de paradas, descansos y despistes, a 7´25´´ el kilómetro. Muy buen entreno que a mi me supo hasta a poco, hubiera seguido corriendo.

Os pego el enlace de la wikiloc, con fotos incluidas: https://es.wikiloc.com/wikiloc/view.do?id=17265224


SÁBADO 15: ENTRENO DE RELLENO ANTE LA TIRADA DEL DOMINGO

Había sido una Semana Santa dura, sin viaje, aunque sí con vacaciones, y es que debido a mis obligaciones familiares con mis progenitores (que me han hecho ser lo que soy), no hubo como en otros años escapada familiar hacia destino alguno. Eso sí, como quedó reflejado en este humilde blog, el fin de semana anterior sí que nos habíamos acercado a Río Madera en Albacete. El caso es que llegué bastante cansado al sábado, cansado mentalmente, no de piernas, y que éstas se encuentran en lo que supone un momento dulce, con buenas sensaciones y muchos entrenos y kilómetros, ¡quien me lo iba a decir hace unas semanas!. Tras 7 días tan sumamente prolijos como los de este último ciclo, 115 kilómetros, el inicio de uno nuevo se vive con una sonrisa en la cara, eso sí, sin descuidos que en el horizonte más cercano ya se ve un reto de los difíciles: el Ultratail de los Castillos, el 7 de mayo, 63 kilómetros que a buen seguro tocará disfrutar y penar a partes iguales.

Así que con bastante calor me calcé las zapas el sábado al mediodía, con la idea de hacer una sesión corta y a poder ser intensa, y eso hice, el circuito de detrás del aeródromo, a ritmo que traté de no descuidar, con sensaciones no excesivamente buenas, quizá debido al calor, pero sin molestias y casi sin carga en mis músculos. Casi 10 kilómetros que suponían el reseteo de mi particular reloj de kilometraje en un nuevo comienzo. El sábado por la tarde poníamos rumbo a Linares para pasar allí lo que restaba de fin de semana, y teníamos planificada, Mercedes y yo, una estupenda tirada larga, la única tirada de entreno, verdaderamente larga, de cara al ultra trail antes citado.